Una chiquita del Alquimista

Paulo Cohelo. Alquimista, 1988.

“El muchacho continuó escuchando a su corazón  mientras  avanzaban por el desierto. Fue conociendo sus artimañas y sus trucos, y aceptándolo como era.

Entonces el muchacho dejo de tener miedo y de sentir ganas de volver, porque cierta tarde su corazón le dijo que estaba contento. Aunque proteste un poco – decía su corazón – es porque soy un corazón de hombre, y los corazones de hombre son así. Tienen miedo de realizar sus mayores sueños porque consideran que no los merecen, o no van a conseguirlos. Nosotros, los corazones, nos morimos de miedo solo de pensar en los amores que partieron para siempre, en los momentos que podrían haber sido buenos y que no lo fueron, en los tesoros que podrían haber sido descubiertos y se quedaron para siempre escondidos en la arena. Porque cuando esto sucede, terminamos sufriendo mucho.”

–          Mi corazón tiene miedo de sufrir  – dijo el muchacho al Alquimista, una noche en que miraban el cielo sin luna.

–           Explícale que el miedo a sufrir es peor que el propio sufrimiento. Y que ningún corazón jamás sufrió cuando fue en busca de sus sueños, porque cada momento de búsqueda es un momento con Dios y con la Eternidad.

 

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